Si hace poco os comentábamos la primera novela de la trilogía de Santiago Posteguillo sobre Publio Cornelio Escipión y la segunda Guerra Púnica, con el título de Africanus, el hijo del cónsul, hoy os traemos nuestras impresiones sobre la segunda, Las Legiones Malditas.
Sin duda, lo primero que debemos decir es que aquí no vale el dicho de que "segundas partes nunca fueron buenas", sino todo lo contrario. Si la novela podía perder fuerza al eliminarse el factor sorpresa de la concepción de la obra, del estilo, de la perspectiva narrativa, de los cambios de acción, de la confrontación entre romanos y cartagineses, entre Escipión y Aníbal, entre Escipión y Fabio Máximo, entre patricios y plebeyos (como Plauto), ahora todo ello, que continúa en la segunda entrega, se ve mejorado por una acción trepidante, por unas intrigas con espías, una intensidad de la narración y un nuevo escenario.
En Las Legiones Malditas Escipión pasa a ser e gran protagonista de la trilogía, quitando peso en la narración a Aníbal y a los cartagineses, si bien adquieren relevancia personajes secundarios en la primera entrega como Masinisa, Giscón, Asdrúbal, Magón o Sífax en el bando cartaginés y los tribunos y demás subcomandantes de las legiones romanas, como por ejemplo Cayo Valerio; lo mismo ocurre en los personajes femeninos, donde Emilia, la esposa de Escipión será sustituida en la trama por Netikerty, la esclava de Lelio, el segundo al mando de las legiones romanas y más íntimo amigo de Escipión, y Sofonisba, hija del cartaginés Giscón y esposa de Sífax primero y de Masinisa después.
El personaje de Escipión va a ser dibujado desde una perspectiva más humana que la de un simple militar y su alma se debate entre sus convicciones militares, sociales y familiares y las dudas humanas ante lo nuevo y las grandes empresas. La novela se encamina hacia el clímax de la batalla de Zama y de victoria y supremacía de Escipión sobre Aníbal, sobre los cartagineses y sobre los demás senadores y cónsules romanos.
El relato de la batalla, extenso, resulta dramático, angustioso, vívido, pero al mismo tiempo ágil. También la visión de las intrigas políticas en Roma, con Fabio Máximo y Catón enfrentados a la visión de Escipión alcanzan grandes cotas narrativas.
La novela se completa con grandes dosis de "didactismo", por cuanto Posteguillo se detiene a contarnos aspectos de la vida cotidiana, sobre todo romana, y hacernos entender el contexto militar, social, político y cultural de Roma.
Como pequeño pero, tras la narración de la batalla, en las últimas páginas se desinflan los acontecimientos, aunque creemos que, sin duda, es para prepararlos para la tercera entrega, La Traición de Roma, que este próximo Octubre sale al mercado.
Sobre Santiago Posteguillo ya expusimos una breve biografía en la entrada de la primera entrega.


En este año 2009 se ha editado en España la colección de dvd's titulada El Imperio Romano. Ascensión y caída del imperio más influyente y poderoso de la historia, emitida en Canal Historia y distrubuida en España por Divisa Home Video. Se trata de una caja con cuatro discos que recogen los trece episodios de una serie de documentales de la estadounidense A&E Television Networks, la que pertenecen el Canal Historia, entre otros, con el título original de Rome: Raise and fall of the Roman Empire. Se trata de un producto televisivo emientenmente estadounidense, ya que los capítulos, de unos 45 minutos muestran tres pausas tras las cuales se resume en medio minuto lo expuesto en lo indicado antes del corte publicitario correspondiente (en los dvd's los anuncios, lógicamente, están omitidos, pero no los saltos de las pausas y las repeticiones de escenas y de narración).
También se nota que está dirigido en un principio a un público no europeo por las explicaciones geográficas detalladas y por el gusto de magnificar la historia y los hechos.
Acabamos de ver el episodio 1: La Primera Guerra Bárbara. Es sorprendente que para su propósito de explicar el inicio del Imperio Romano hayan comenzado en este punto. Tras resumir en apenas un minuto el origen de Roma hasta el siglo I a. C., se deja claro que se quiere hablar del Imperio Romano y se toma como punto de partida un hecho que la historia no considera de los más relevantes en la historia de Roma. Uno acostumbra a pensar que la expansión romana por la Península Itálica, las Guerras Púnicas o las Guerras de las Galias son el gran punto del imperio, pero los autores del documental eligen la guerra que Mario sostuvo contra los cimbrios, los teutones y los ambrones al final del siglo II a. C. como punto de partida. Los únicos apoyos que hemos detectado para ese punto son dos: el hecho de que Mario llevó a cabo una reorganización militar en las legiones que resultó definitiva y eficaz, creando una máquinaria de guerra y una infantería casi invencibles y que les sirvió enormemente a otros generales como Julio César, y que Mario vivió en un mundo de corrupción política en Roma tal que el fin de la República estaba cerca y las dictaduras y el imperio ya estaban cerca.
Por lo demás, los hechos no fueron de gran trascendencia y, además, por entonces Roma ya era una potencia expansionista que ocupaba Hispania, parte de la Galia, parte del norte de África, Grecia y algunos otros territorios.
En cuanto al documental en su aspecto audiovisual, está concebido al estilo de los documentales tradicionales, por cuanto hay una voz de un narrador que describe constantemente los hechos y que sólo se interrumpe por las intervenciones, a modo de testimonio de autoridad académica -magister dixit-, de cuatro profesores de universidades (de segunda fila) de Estados Unidos.
Por otro lado, el documental no es una sucesión de imágenes de cuadros, mapas, monumentos, emplazamientos, etc., sino que, salvo por unos mapas de situación, de movimiento de tropas y de disposiciones estratégicas, el aparato visual es una reconstrucción con actores y figurantes, pero sin llegar al docudrama, ya que no hablan y la voz en off siempre está por encima de la acción. En este sentido, las reproducciones de las armas romanas y bárbaras son bastante aceptables, pero no las formas de combatir y los emplazamientos de las batallas y menos aún los edificios: en el senado de Roma hay grecas griegas, mujeres durante las sesiones, mientras que los bárbaros viven en tiendas de campaña de tela o de paja (ni siquiera en cabañas, así que mucho menos en casas).
No es un buen material didáctica, pero creo que tampoco lo es audiovisual.

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