Probablemente, la novela histórica de temática romana de más éxito en lengua castellana en ala actualidad es la trilogía escrita por Santiago Posteguillo y dedicada a Publio Cornelio Escipión el Africano. En Febrero de 2008 se edita Las legiones malditas (actualmente por la 9ª edición) y en Octubre de 2008 Africanus, el hijo del cónsul (actualmente por la 6ª edición) . En Octubre de 2009 se va a publicar el libro que cierra la trilogía, La traición de Roma. Aunque sea la segunda en editarse, en orden cronológico e histórico, Africanus, el hijo del cónsul es la primera parte de la trilogía, ya que narra la infancia y juventud del político y militar romano hasta los 25 años, mientras que Las legiones malditas cuentan la historia a partir de que Escipión se hace cargo de estas legiones a la edad de 26 años.
Es posible que el hecho de que parte de las Guerras Púnicas, en especial la segunda, tuvieran como escenario Hispania ha atraído últimamente a varios autores de novela histórica sobre este tema; hace un tiempo ya comentamos en este mismo blog la novela de Emilio Tejera Puente Cartago: El imperio de los dioses, que narra la tercera Guerra Púnica. Ahora Santiago Posteguillo se centra en la segunda y en especial en la figura de Publio Cornelio Escipión, el Africanus, hijo del cónsul, famoso por sus victorias sobre los cartagineses.
Aunque la extensión de las novelas "puedan asustar" a los lectores, lo cierto es que la lectura de la primera entrega de la trilogía es fácil y amena. Quizás los que conozcamos el mundo antiguo podamos encontrar algunos pasajes un tanto lento o pesados y el desenlace por conocido no resulta sorpresivo (por ejemplo, un latinista sabe que Tito Macio es el praenomen y el nomen del comediógrafo Plauto), pero en su conjunto es una buena novela, muy didáctica y con un ritmo de la dramatización y de la acción mantenido casi constantemente.
Estructuralmente, la novela va jugando con saltos entre la actividad de los romanos y de los cartagineses,para ofrecer el punto de vista de ambos bandos, si bien es claro quién es el personaje central y cuál es el punto de vista del narrador, más posionado en la perspectiva romana que en la cartaginesa. En estas escenas coetáneas cuando no simultáneas, se nos ofrece la visión de la familia de los Escipiones en oposición a la postura de Quinto Fabio Máximo (secundado por Marco Porcio Catón), con lo que el autor pretende reflejar lo complicado de la política romana, los entresijos de la misma, las disputas de poder, las envidias, las clases, las magistraturas, etc.
Por otro lado, la vida de Tito Macio Plauto es un contrapunto entre la vida de los patricios romanos y los plebeyos, en muchas ocasiones no romanos, sino itálicos, pero, además, permite conocer el ambiente cultural de la Roma del siglo II a. C. y la disputa entre los partidarios de la cultura griega como símbolo del progreso (por ejemplo, la familia de los Escipiones), frente al mantenimiento de las tradiciones romanas como símbolo de lo auténtico y de la esencia romana (por ejemplo, Fabio Máximo y Catón).
El tercer contrapunto se ofrece entre la visión de la guerra desde el bando romano y desde el bando cartaginés, aunque el autor no se detiene en exceso en describirnos la personalidad de Aníbal ni la idiosincrasia de la política cartaginesa.
(En este sentido, la obra de Emilio Tejera Puente daba mucha importancia a los personajes anónimos de la historia, a la gente normal y a su vida cotidiana, cosa que en el caso de Posteguillo apenas se salva por la vida de Plauto).
En este orden narrativo, el hilo conductor es la figura de Publio Cornelio Escipión, primero, en su infanicia y juventud a la sombra de su padre el cónsul y de su tío, general y después procónsul, para avanzar en su figura con sus primeros escarceos militares, su amor y matrimonio con Emilia y sus primero éxitos militares.
Así, siempre he considerado que la novela histórica bien escrita hacía de carne y hueso a los personajes y grandes nombres de la historia de los que a menudo sólo sabemos qué hicieron y poco más. Con Africanus, el hijo del cónsul, él, los que le rodeaban y sus rivales parecen tener cara, voz, gestos y vida, dejando de ser sólo un nombre entre muchos otros en un manual de historia.
La novela se cierra con la victoria de Escipión hijo en Cartago Nova y con las espadas en todo lo alto en la guerra, ya que Aníbal se encuentra ya instalado desde hace un tiempo en el sur de la Península Itálica.
Esta novela, de diálogos ágiles, con narración viva, muestra el conocimiento del autor no sólo de la historia de la guerra, sino también de estrategia, geografía, vida cotidiana, política, etc., de la Roma del siglo II a. C.
Quizás, como pequeño borrón, diríamos que en su narración resulta en ocasiones previsible y cae en tópicos, pues los personajes son bastante planos y estáticos (en nuestra opinión, salvo Africanus y Plauto, lo demás personajes no evolucionan y apenas tienen margen de maniobra, pues, por ejemplo, Emilia y Sempronia son perfectas, Fabio Máximo en un malo muy pérfido y retorcido, Aníbal es un general muy astuto,etc.), es decir, actúan como se espera que actúen y son poco "humanos" y muy "personajes".
En la web de Editorial B, puedes consultar información sobre Africanus, El hijo del cónsul. La sinopsis de libro es la siguiente: "A finales del siglo III a. C., Roma se encontraba a punto de ser aniquiada por los ejércitos cartagineses al mando de uno de los mejores estrategas militares de todos los tiempos: Aníbal. Su alianza con Filipo V de Macedonia, que pretendía la aniquilación de Roma como Estado y el reparto del mundo conocido entre las potencias de Cartago y Macedonia, constituía una fuerza imparable que, de haber conseguido sus objetivos, habría determinado para siempre la historia de Occidente. Pero el azar y la fortuna intervinieron para que las cosas fueran de otro modo. Pocos años antes del estallido del más cruento conflicto bélico que se hubiera vivido en Roma, nació un niño llamado a realizar grandes proezas: Publio Cornelio Escipión, hijo del cónsul de Roma durante el primer año de la guerra y de quien tomó, entre otras cosas, el nombre. El joven oficial iniciaría un camino extraño y difícil, sorteando obstáculos y opositores, y buscando alianzas imposibles. Sus hazañas le valieron el sobrenombre de Africanus, en alusión a uno de los territorios que conquistó, con enorme valor, en el campo de batalla. Pero la admiración y la gloria le trajeron también la envidia".

En la web del autor, podemos encontrar información sobre sus obras y una pequeña biografía que resumimos: "Santiago Posteguillo, filólogo, lingüista, doctor europeo por la Universidad de Valencia, es en la actualidad profesor titular en la Universitat Jaume I de Castellón y director de la sede en dicha universidad del Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas de la Comunidad Valenciana. Santiago Posteguillo ha estudiado literatura creativa en Estados Unidos y lingüística y traducción en diversas universidades del Reino Unido. Autor de más de setenta publicaciones académicas que abarcan desde artículos de investigación a monografías y diccionarios especializados, en 2006 publicó su primera novela, Africanus, el hijo del cónsul (2006), primera parte de una trilogía que continúa con Las legiones malditas (2008). En la actualidad está trabajando ya sobre la tercera novela de esta trilogía.Santiago Posteguillo vive en Puçol, en la provincia de Valencia, a pocos kilómetros de la antigua fortaleza púnica y romana de Sagunto".

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