Con esta novela se estrena en la novela histórica Emilio Tejera Puente. Sin duda, un acierto es la lectura de Cartago: El imperio de los dioses. Aunque el subtítulo no aparece bien reflejado en la novela, el relato de los últimos días de la ciudad africana es atractivo, entretenido, delicado.

Con maestría, su autor sabe combinar los avatares de la historia a través de la narración y de la presencia de personajes históricos (Emiliano Escipión el Africano Menor, Catón el Censor, Masinisa, Gulusa, Asdrúbal, Tiberio Graco, etc.) con personajes secundarios (Shafat, Drusila, Sofonisbe, Yewwaheilon, Mario, etc.) y con tramas personales secundarias que oponen la Historia con mayúscula al sufrimiento de la historia con minúscula de los hombres y mujeres que vivieron los acontecimientos.

En unas pocas hojas al final del libro, Tejera explica en "Aclaraciones" sus fuentes históricas y novelísticas y los aspectos en los que hay invención y creación por encima de la realidad de los hechos históricos. Con ello demuestra su buen manejo de las fuentes y su capacidad creativa como narrados; en cierto modo es de agradecer que "alguien de ciencias" se atreva con "cosas de letras" y sería un buen ejemplo de que ambas cosas no están discutidas.

Uno de los aciertos de la novela es la elección del tema, ya que estamos acostumbrados al tema de la II Guerra Púnica, la de Aníbal, pero nos queda más lejana la III Guerra Púnica, de la que sólo recordamos a grandes rasgos la frase de "Delenda est Karthago" y poco más.

Otro de los aciertos de Tejera es su tono didáctico: se sitúa como un narrador del siglo XXI, completamente omnisciente de los hechos y de la transmisión de los mismos, por lo que, junto a notas explicativas a pie de página, introduce frecuentes digresiones para explicar aspectos del mundo antiguo, digresiones sobre historia (lo griego y lo romano, lo conservador y lo popular en la Roma de Catón, por ejemplo), literatura, cultura y sociedad, no sólo romana, sino también cartaginesa e incluso griega. Quizás en el deje y en el estilo del autor queda la introducción de expresiones como "o.k." o "show", etc., un tanto fuera de lugar, pero que, sin duda, acercan al lector a la narración y al estilo didáctico de Tejera.

En este sentido, la novela ofrece la visión de los dos bandos; así, hay un dicho inglés que viene a decir que la historia tiene dos bandos y miles de versiones; pues Tejera ofrece los dos bandos, romano y cartaginés, pero varias versiones, la de los dirigentes cartagineses y romanos, pero también la versión de los ciudadanos sin nombre para la historia, tanto de Cartago como de Roma e incluso espectadores como Polibio (el historiador ahora personaje de novela en un plano metahistórico y metanarrativo). Con la ficción de estos personajes secundarias la narración adquiere una mayor humanización.

Quizás quede un tanto al margen de la novela, pero que no desentona con el carácter literario de la Antigüedad la introducción de disquisiciones morales que parecen fuera de lugar en varias ocasiones, así como la cita-introducción de una valoración de Gustave Flaubert y su Salambó como medio para potenciar y desarrollar el estudio de Cartago.

Por todo ello y a pesar de todo ello, la novela es un buen ejemplo del desarrollo de la novela histórica entre autores españoles y de la gran calidad de la misma. La recomendamos.

La sinopsis de la editorial, en http://www.debolsillo.com/, dice: "Año 152 a.C. Tras la derrota de Aníbal Barca, la ciudad de Cartago se mantiene como una nación humillada sometida al arbitrio de una cambiante y a cada momento más poderosa República de Roma. Sin embargo, y ante la prohibición de iniciar cualquier guerra, Cartago se dedica a prosperar como potencia comercial y financiera, y los romanos se dan cuenta de que su antiguo enemigo militar es ahora un peligroso rival económico. Frente a esta situación, un sector de los patricios romanos buscará la mejor excusa para disfrazar de conflicto defensivo lo que llevan planificando desde hace ya mucho tiempo: destruir de manera definitiva a Cartago. ¿Por qué odiaban y temían tanto los romanos a esta ciudad -en el pasado poseedora de un extraordinario imperio que casi derrotó a Roma- que se empeñaron en hacerla desaparecer irremediablemente de la Historia, para que nada ni nadie la volviese a mencionar?¿Qué era lo que les asustaba de esta fascinante y cautivadora cultura, cuál era el secreto que podía albergar su último mensaje entre las noches más oscuras, que estuvieron dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de que éste no saliera a la luz jamás? ".

Sobre Emilio Tejera Puente, la editorial nos cuenta: "Emilio Tejera Puente nació en Cádiz y es licenciado en bioquímica. Interesado en la literatura, la historia y el cine, compagina la escritura con el trabajo de investigación en un laboratorio, donde realiza su tesis doctoral. Ha resultado doble finalista del I Concurso de Microrrelatos de la Comunidad de Madrid y quedó finalista en el III Certamen Universitario de Relatos Cortos Booket-Ámbito Cultural, con el relato «La marca». Actualmente reside en Madrid". Podéis visitar su facebook aquí.

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